16:19

Se acabó el curso...


Bueno este post puede parecer un post de despedida pero en realidad es todo lo contrario...se ha medio acabado el curso (aún me queda algún examen que otro) pero espero que "Los cubos de Rubik" sigan por muchos años ya que he disfrutado mucho escribiendo en él...
Los cubos de Rubik nacieron (como ya sabeis) a partir de una asignatura "Gestión del Conocimiento" y de la mano de mi profesor de la universidad Fernando Checa.

Fernando nos ha pedido como último post que escribamos algo sobre lo que nos ha parecido la asginatura y la forma que la hemos llevado a lo largo del curso. La verdad es que creo que en general la propuesta fue muy arriesgada. Seguir una asignatura a través de un blog siendo tantos alumnos puede ser complicado pero viendo los resultados de mis compañeros y el mio propio puedo asegurar que el tema de los blogs a sido todo un exito.


Un blog es algo tuyo y creo que al ser algo tuyo lo cuidas mucho...yo personalmente le he dedicado bastante más tiempo al blog que a otras asignaturas.

En general las universidades españolas no fomentan la creatividad de los alumnos para nada. Creo que un blog en el que puedes expresar tus propias ideas (siempre guiados por alguien) es algo muy interesante y a mi personalmente me ha proporcionado muchas satisfacciones. Con un blog aprendes lo que el profesor quiere que aprendas pero también amplías la información mirando en otras paginas y buscando información en la red de redes.
Al fín y al cabo la universidad deberia de enseñar a las personas a enfrentarse a cualquier tipo de problema y creo que escribiendo una reflexión sobre un tema del que tienes muy poca información es una buena manera de aprender o por lo menos a mi me ha servido mucho.
Muchas gracias a todos los que leais los cubos y prometo escribir pronto.
¡Un saludo y hasta la proxima!




09:41

Aprendizaje Organizacional




Hacia tiempo que no escribía nada...esto de los examenes es mala cosa....Hoy voy a escribir un post sobre el Aprendizaje Organizacional y un video muy curioso...


Ya en la década de los 80 se empezó a utilizar el término “Aprendizaje Organizacional” para referirse a la forma en la que las empresas “construyen, proveen y organizan conocimiento y rutinas alrededor de sus actividades y adaptan y optimizan los conocimientos y habilidades de sus empleados”.

Lo que todo esto quiere decir es que las empresas se han dado cuenta de que una parte imprescindible de sus valores y de sus activos es el activo intelectual de sus trabajadores. Hay que sacar el máximo provecho del conocimiento, las habilidades y la experiencia de los trabajadores. Todo esto se relaciona con lo que se denomina “Gestión del Conocimiento”. Así, se pretende que el conocimiento que algunos trabajadores más experimentados tienen en un área, o las capacidades que otros más espabilados desarrollan en otras áreas, se pueda organizar y transferir al resto de la organización.

Con esto se puede lograr una mayor seguridad en los empleados, y una mayor eficiencia en el trabajo y en los resultados de la empresa.

En la película Quien movió mi queso (basada en el famoso libro de Spencer Johnson) nos encontramos un símil de esta situación. La escena se desarrolla en un laberinto, que representa la vida en general, y los problemas que hay que ir sorteando. Allí, dos ratones y dos hombres tienen que subsistir, y para ello deben buscar queso para comer. Esto se relaciona con las metas que uno se pone en la vida, y que hay que ir consiguiendo para salir adelante, y más concretamente en el trabajo.

Al principio la situación es muy buena, porque los ratones y los hombres se encuentran en una sala repleta de queso. Por eso, ninguno se preocupa por nada, no intentan desentramar el laberinto ni buscar “queso nuevo”. Con su “queso viejo” tienen más que suficiente, y ni se plantean que quizás haya un queso mejor, o que ese queso pueda terminarse algún día.
Eso es lo que sucede en las empresas cuando la situación es favorable. Es difícil arriesgar cuando todo va bien y generalmente uno se conforma con lo que tiene.

Pero ese día llega: una mañana llegan a la sala y… ¡no queda nada de queso! Los ratones, que se mueven por su instinto y no le dan vueltas a la cabeza, lo tienen claro: se calzan las zapatillas y se adentran corriendo en el laberinto en busca de nuevas salas con “queso nuevo”, y rápidamente lo encuentran. Sin embargo, los hombres no se deciden. Prefieren esperar, lamentándose de quién les habrá quitado su queso. No hacen más que acordarse de lo bien que estaban en la situación anterior y pasan los días y están más desanimados e igual de parados.

Hasta que uno de ellos decide, tras pensarlo mucho, ponerse sus zapatillas y salir a recorrer el laberinto, primero despacio, con inseguridad, pero cada vez más tranquilo y seguro de que encontrará queso bueno.
Tras algunos intentos fallidos, por fin encuentra una sala increíble, mucho más grande que la anterior y con un queso delicioso. Se pregunta cómo ha sido tan tonto de quedarse tanto tiempo con el “queso viejo”, cómo no ha sabido anticiparse cuando veía que cada día quedaba menos queso.

Esta situación es parecida a la crisis actual. En vez de lamentarnos tanto, y desanimarnos los unos a los otros, y llenar los medios de comunicación de datos alarmantes e historias personales catastróficas, deberíamos esforzarnos, trabajar duro y tomar riesgos cuando sea necesario.

Lo importante de este vídeo, que podemos relacionarlo con el “Aprendizaje Organizacional”, es que este hombre, desde que sale de la antigua sala vacía se acuerda constantemente de su pesimista compañero, que sigue lamentándose de su mala suerte y acordándose cruzado de brazos de los felices tiempos pasados. Por eso, el hombre emprendedor se dedica a escribir carteles en las paredes del laberinto para que, en caso de que decida dar el paso de salir, su compañero encuentre una guía y una ayuda en su difícil tarea de encontrar queso solo.




Los carteles son a veces de ánimo, otras veces invitan a reflexionar, y otras veces son indicaciones. Con esta ayuda, nos imaginamos que el compañero que se quedó en la sala tendrá mucho más fácil encontrar queso nuevo que su compañero que tuvo que ir solo, abriendo el camino. Esto mismo es lo que pretende el “Aprendizaje Organizacional”: utilizar la experiencia de trabajadores para poder orientar y ayudar a otros que posteriormente tendrán que realizar un trabajo similar, encontrar apoyo y alicientes entre compañeros, dar seguridad a los trabajadores para que nunca sientan que dan un paso solos, y en general guardar las experiencias pasadas para usarlas cuando sean necesarias en el futuro.

En cuanto a los ratones, éstos representan los instintos que todos tenemos pero que no siempre seguimos, ni siempre es acertado seguir. Este aspecto representa uno de los problemas del “Aprendizaje Organizacional”. Cuando el camino ya está abierto y está documentado, no es difícil seguirlo, pero ¿qué pasa cuando nadie se ha adentrado nunca en esa parte del laberinto que tú debes explorar? El hombre emprendedor del vídeo vivió una situación problemática nueva, siguió a los animales, siguió sus instintos de cambio, de supervivencia, y le salió bien. Pero los cambios no siempre salen bien, y existe el riesgo de que una empresa dé pasos en falso. Pero ¿quién dijo que los inicios fueran fáciles?
También existe el riesgo de que, tras un problema, siempre se dé la misma solución porque de alguna forma es la que “está documentada”. Si no se innova y se arriesga, no se mejora. Por eso, hay que utilizar el “Aprendizaje Organizacional”, pero evitando siempre que éste lleve a la excesiva comodidad y dejadez de los trabajadores.

Como siempre un placer...¡¡un saludo y hasta la próxima!!